Las primeras vacaciones con tu bebé
Nuestros consejos para un viaje relajante
¡El primer viaje en familia con un bebé es todo un acontecimiento!
Antes de reservar, conviene tener en cuenta algunos detalles que pueden marcar la diferencia: los horarios fijos de las comidas del hotel quizá no encajen con el ritmo del bebé o puede que, a partir de cierta hora, os encontréis hablando en susurros y a oscuras porque ya se ha dormido. Para que las primeras vacaciones con vuestro bebé sean lo más cómodas posible, hemos reunido algunos consejos prácticos que a menudo pasan desapercibidos al organizar el viaje.
💡 Lo más importante al reservar unas vacaciones con bebé
- Elegid bien el alojamiento: un apartamento o una habitación familiar con una zona de descanso independiente suele resultar mucho más práctica. En una habitación doble convencional, vuestro plan de noche puede terminar en cuanto el bebé se duerma.
- El frigorífico puede ser imprescindible: comprobad que la habitación dispone de minibar o frigorífico, especialmente si necesitáis conservar leche materna extraída o alimentos infantiles.
- Mejor un clima moderado: los bebés son más vulnerables a las temperaturas elevadas. Un destino excesivamente caluroso puede limitar mucho las actividades durante las horas centrales del día.
- Priorizad las distancias cortas: alojarse cerca de la playa, el paseo marítimo o el centro evita desplazamientos innecesarios cargando con el bebé, la bolsa de cambio, el carrito y todo lo demás.
Por qué una habitación de hotel convencional puede resultar poco práctica
Antes de viajar con un bebé, una habitación doble podía ser más que suficiente. Con un nuevo miembro en la familia, las necesidades cambian considerablemente.
- La hora de dormir condiciona la noche: si vuestro bebé se duerme temprano, quizá todavía queráis conversar, ver una película o simplemente relajaros un rato. Con una única estancia, probablemente tendréis que mantener las luces apagadas y hablar muy bajo o trasladaros al balcón.
Nuestro consejo: elegir un apartamento con dormitorio independiente o, al menos, una habitación familiar amplia con zonas diferenciadas. - Un frigorífico facilita mucho las cosas: tanto en un hotel como en un apartamento, comprobad antes de reservar que dispondréis de uno. Resulta especialmente útil para conservar correctamente leche materna extraída o determinados alimentos infantiles una vez abiertos.
- Prestad atención a la ubicación de la habitación: una habitación situada justo encima del bar, junto al escenario de animación o frente a una piscina muy concurrida puede complicar el descanso. Al reservar, podéis solicitar una habitación tranquila y alejada de las principales fuentes de ruido.
Horarios de comidas y distancias cortas
Viajar con un bebé implica bastante logística. Cuanto más sencilla sea la organización diaria, más fácil será disfrutar de las vacaciones.
- Buffet del hotel frente al ritmo del bebé: en muchos alojamientos, la cena comienza a las 19:00 o 19:30. Para algunos bebés coincide justo con el momento de mayor cansancio. Un apartamento con cocina o un aparthotel puede ofrecer más flexibilidad para adaptar las comidas a vuestro propio horario.
- Las distancias cortas simplifican el día: con un bebé suele ser necesario llevar pañales, ropa de recambio, juguetes, muselinas y otros accesorios. Por eso merece la pena comprobar que el alojamiento no esté demasiado alejado de la playa, del centro o de los lugares que pensáis visitar.
- Silla de paseo ligera y portabebés: incluso con trayectos cortos, llevar al bebé continuamente en brazos puede resultar cansado. Una silla de paseo compacta y fácil de plegar es muy práctica para viajar. También conviene llevar un portabebés para recorridos con escaleras, zonas de arena o lugares por los que resulte difícil desplazarse con el carrito.
El destino: mejor evitar el calor extremo
Aunque os encante el sol, para las primeras vacaciones con un bebé puede ser más cómodo elegir un destino con temperaturas moderadas que uno con 35 °C a la sombra.
Los bebés son especialmente sensibles al calor y dependen de los adultos para mantenerse en un entorno con una temperatura adecuada. En días muy calurosos será necesario evitar la exposición directa al sol y limitar las actividades durante las horas de mayor temperatura. Para un primer viaje puede resultar más sencillo elegir un clima suave, viajar a principios de verano o a comienzos de otoño, o apostar por destinos de costa menos calurosos o zonas de montaña donde sea más fácil salir a pasear durante el día.
El consejo más importante: ajustar las expectativas
Una de las principales fuentes de estrés durante las primeras vacaciones con un bebé puede ser intentar mantener el mismo ritmo de viaje de antes. Quizá no sea el momento de visitar tres monumentos al día ni de pasar horas seguidas en la playa.
El Slow Travel encaja especialmente bien en esta etapa. Adaptar los planes al ritmo del bebé, dejar margen para las siestas y disfrutar de pequeños planes sin llenar cada hora del día puede hacer que el primer viaje en familia resulte mucho más relajado.
Preguntas frecuentes sobre el primer viaje con un bebé
¿A partir de qué edad se puede viajar con un bebé?
No existe una edad única a partir de la cual todos los bebés puedan empezar a viajar. Depende del tipo de viaje, el destino, el estado de salud del bebé y cómo se encuentre la familia tras el parto. Antes de viajar al extranjero, conviene comprobar que las vacunas correspondientes a su edad estén al día y consultar con el pediatra o un centro de vacunación internacional si el destino requiere alguna recomendación específica.
Coche, tren o avión: ¿qué opción es más cómoda con un bebé?
Depende del bebé, del trayecto y de vuestras preferencias. El coche ofrece mucha flexibilidad para hacer paradas y permite llevar bastante equipaje, aunque los atascos pueden alargar considerablemente el viaje. El tren permite moverse durante el trayecto y atender al bebé con más libertad; si está disponible, puede ser interesante reservar una zona familiar. Para distancias largas, el avión reduce mucho el tiempo de desplazamiento y suele ser una opción viable para la mayoría de los bebés.
¿Cómo puedo calentar leche o comida para el bebé en el hotel?
Si no disponéis de apartamento o cocina propia, un calentador de biberones compacto puede resultar práctico. También podéis preguntar en el restaurante del hotel si pueden calentar un potito al baño maría. Para las excursiones, un termo hermético con agua caliente permite preparar o calentar determinados alimentos cuando sea necesario, siguiendo siempre las indicaciones de preparación y conservación correspondientes.
¿Qué debería incluir el botiquín de viaje del bebé?
Un pequeño botiquín permite tener a mano lo necesario para las molestias más habituales. Puede incluir un termómetro, suero fisiológico para la nariz, crema para la zona del pañal y los productos que utilicéis habitualmente para el cuidado del bebé. Si lleváis medicamentos para la fiebre o el dolor, deben ser adecuados para su edad y utilizarse siguiendo la dosis indicada según el peso y las recomendaciones del pediatra. También es útil localizar antes del viaje un centro médico o servicio de urgencias pediátricas cercano al alojamiento.
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